La macabra historia del esclavo navegao "Michelle" después de 500 años


Tal como ya nos tiene acostumbrados, la historiadora, cuentista y maestra margariteña Flor Patiño de Velásquez, nos ofrece otra de esas historias oscuras de la Isla de Margarita. Se trata del cuento del esclavo Michelle que aún sigue presente.

De esta forma nos lo cuenta la Sra. Flor en su blog: "Por el tiempo de agosto, casi todos los años, se hace más notoria la presencia etérea del espíritu del esclavo Michelle. Desde que vivo en el antiguo conuco de Marcelo Alfonzo, mi tatarabuelo, ha tratado de revelar su presencia."

"Recuerdo que, cada vez que cosía, justo detrás de mi, sentía su presencia, o, al mirar hacia atrás, lo observaba muy cerca con su risa de niño grande, sus pantalones blancuscos,  torso musculoso, y grandes aretes de oro. Por algún tiempo, dejé la costura muy tarde en la noche por no sentir la incomodidad de su mirada sobre mis hombros, pero, me acostumbre a su presencia, ya no le tengo miedo."

Imagen referencial tomada de www.cineol.net
"Michelle no había podido conversar conmigo, hasta ahora que consiguió la manera de hablarme. Ocurrió que hace unos días, descubrió que mi esposo tiene una facultad que él puede utilizar y lo hizo."

"Michelle llegó fresco, como una brisa marina suave, contó su historia, que hoy la comparto con ustedes:
'Quiero que sepan que fui un esclavo, tenía 15 años cuando me vendieron a un comerciante y me separaron de mi madre, ella no sabía a donde me llevaron, le dijeron que estaba en una hacienda lejana pero era mentira, mi cuerpo, está enterrado aquí, porque mi amo, me dejó cuidándole su tesoro."

"Desembarcamos de un galeón, nos hizo caminar monte adentro con una carga muy pesada, en esta isla que no conozco, con otros compañeros de infortunio. Al llegar a un lugar alejado de la costa, nos hizo cavar un hueco muy profundo, allí ordenó meter los fardos pesados, dijo que bajara a acomodar bien los cajones, en un descuido, me golpeó con un palo muy fuerte en la cabeza, perdí el sentido, creyeron que estaba muerto, cubrieron todo con tierra y, yo ya no pude salir, no pude respirar, nadie vino en mi rescate, aquí he estado por todos estos siglos, quiero que me ayuden a salir sin que mi amo se entere que dejé de cuidar su tesoro, él no me perdonará.' Continúa su relato: 'sólo hay una condición...'."

"Michelle, es parte de la historia de este conuco, después de 500 años cree que está vivo y busca a quien quiera sustituirlo en el entierro para él poderse marchar, algo poco probable, después de todo es "un entierro condenado" y todos, en Margarita y el Caribe saben lo que significa sacarlo, no estamos en el siglo XVI."

"Espero que, luego de aconsejarlo sobre su estado espiritual, pueda buscar la paz sin hacer daño a nadie, pueda encontrar la luz al final del oscuro túnel que aún piensa existe a su alrededor. Michelle ha regresado para irse en paz con sus afines. Y el tesoro, sólo son quimeras que se llevó el viento...".

Fuente: Los cuentos de Ojito Precioso - Flor Patiño de Velásquez - 13 de agosto de 2014
La imagen inicial es referencial y pertenece a: www.klownsasesinos.com

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